En las inmediaciones del centro comercial Gran Patio, a un costado del Río Zahuapan, el paisaje urbano de Apetatitlán se ve interrumpido por una escena que evoca el pasado agrícola de Tlaxcala. Allí, don Felipe Pérez, originario de Tlatempan, realiza los preparativos para la siembra utilizando una técnica que se resiste a desaparecer.
Mientras la modernidad impone el uso de maquinaria y caballos, don Felipe apuesta por la fuerza de dos bueyes tipo cebú para barbechar su tierra. La presencia de estos ejemplares es inusual en el centro del país, ya que su crianza es más común en las regiones del sur y sureste de México; sin embargo, en manos de don Felipe, se convierten en los aliados perfectos para abrir el surco.
Esta labor de barbecho no es casualidad. Don Felipe sabe que, al remover la tierra y dejarla descansar, permite que el suelo recupere su fertilidad, acumule humedad y se llene de materia orgánica. En un mundo de inmediatez tecnológica, la yunta de bueyes de Tlatempan nos recuerda que la paciencia y el respeto a los ciclos de la naturaleza siguen siendo la base de una buena cosecha.
Foto//Texto: Héctor LORENZO//Agencia- TlaxcalaRoja
