Tlaxcala no existe. Ni la saludan, Lorena Cuéllar fue ignorada en informe de Sheinbaum; se convirtió en la más olvidada de la nueva historia.

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No tiene el respaldo de sus pares, no tiene el reconocimiento del gabinete federal y su presencia pasa desapercibida.

 

 

 

Mientras los demás gobernadores se abrazaban, se saludaban y presumían cercanía con el poder presidencial, la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, vivió su momento más humillante en Palacio Nacional. Sola, ignorada y relegada a un rincón viendo su celular.

Ocurrió durante el informe del segundo año de gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum. El evento que debía ser la vitrina de la 4T para mostrar unidad, se convirtió en la evidencia del aislamiento político de la mandataria tlaxcalteca.

El momento quedó grabado en un video de Instagram de la gobernadora de Guanajuato, Libia Denisse García Muñoz Ledo, quien se grababa para explicar los motivos de su presencia en Palacio Nacional y los logros para su entidad. Detrás de ella, en segundo plano, aparece la cruda realidad de Tlaxcala: Lorena Cuéllar sola, sin nadie que se le acerque. Sus homólogos pasan a su lado, se saludan entre ellos, ríen, se abrazan. A ella nadie la voltea a ver. Ningún funcionario federal, ningún gobernador, nadie le extiende la mano.

Ante el evidente desaire, a Cuéllar Cisneros no le queda de otra que fingir que está ocupada. Saca el teléfono y se pone a ver la pantalla, en la clásica pose de quien busca disimular el abandono.

La gobernadora que presume tener línea directa con la Presidencia, que se dice cercana a Claudia Sheinbaum, no fue tomada en cuenta ni siquiera para el saludo.

Mientras otros mandatarios negocian recursos, proyectos y obra para sus estados, la representante de Tlaxcala no logra ni siquiera una foto o un saludo de cortesía. El video de Libia Denisse exhibió lo que en Tlaxcala ya es un secreto a voces, Lorena Cuéllar no pesa políticamente y aquel discurso trillado y corriente de que fue la gobernadora más votada se conviritió por sus malas decisiones en la más odiada por los propios tlaxcaltecas y hasta por sus homólogos que no ven en ella a un personaje destacado mucho menos memorable.

 

No tiene el respaldo de sus pares, no tiene el reconocimiento del gabinete federal y su presencia pasa desapercibida incluso en el evento más importante del año para Morena. Tlaxcala merece una gobernadora que sea recibida, no ignorada y mucho menos olvidada.