La disputa por la diputación del distrito XV de San Pablo del Monte fue muy complicada para Ana Bertha Mastranzo Corona y justo cuando le dieron razón llegó al Congreso del Estado y se olvidó de la gente que le dio el respaldo.
La última vez que se le vio fue antes de la elección cuando andaba casa por casa pidiendo el voto de los ciudadanos y perjuraba que ahora iba a ser diferente, no como la primera vez que se dedicó a vivir de las dádivas que le dejó el “fondo noches” que por cada obra ejecutada recibía su buena tajada, sino lo creen, hay que consultarlo con los contratistas.
Han pasado meses desde que tomó protesta, no hay casa de atención ciudadana y lo único que se nota es su ausencia. Dicen los ciudadanos que resultó peor que antes.
Eso de Morena y la Cuarta Transformación nadie se lo cree, más bien es un lema disfrazado de “hambre” para que una vez llegado el triunfo cualquier funcionario se olvide de quienes se fletaron en las calles echando porras.
Lo que nadie sabe que es Ana Bertha se pasa asistiendo a los eventos que convoca el Gobierno del estado, no tiene relevancia su presencia pero hace como que “trabaja”.
Es notorio que en el Poder Legislativo no tiene fuerza, la tiene rezagada, no como cuando fue diputada en los tiempos de Marco Mena y logró resaltar como coordinadora de la fracción. Ahora nadie la contempla por oponerse al sistema.