¡ÁNIMO, DOÑA GOYA!
Esto ocurrió en Barra Vieja, en el restaurante Playa Suade, propiedad de Doña Goya. Ella se levantó con todas las ganas de salir adelante, preparando sus alimentos con esfuerzo y esperanza para recibir al turismo; sin embargo, el temblor de esta mañana la marcó para siempre.
Su fuente de sustento quedó completamente destruid4, y con ella, parte de su corazón.
Ojalá que todas las personas que verdaderamente sufrieron dañ0s reciban el apoyo necesario para levantarse nuevamente.
Hoy más que nunca, Acapulco y su gente nos necesitan unidos.
