El 4 de junio de 2023, la vida de Isis Ortiz cambió para siempre. Su hijo Alexander fue atacado a balazos mientras conducía rumbo a casa en Lázaro Cárdenas . Dos sujetos en motocicleta se le emparejaron y dispararon. Aunque fue trasladado de inmediato al IMSS, las heridas fueron irreversibles: horas después fue diagnosticado con muerte cerebral .
Desde el inicio, Isis señaló como responsable a un ex empleado suyo: Jorge Luis “N”, alias “El Marino”, a quien había despedido de su empresa de transporte por temor a que usara las unidades para actividades ilícitas. Ese despido, asegura, desató la tragedia.
Las amenazas continuaron . El 19 de septiembre de 2023, un artefacto explosivo fue colocado en una camioneta cerca de su domicilio
. El vehículo era de un vecino, pero el mensaje era directo. El ataque quedó grabado en cámaras y se sumó a la investigación.
Durante meses, el presunto responsable fue buscado incluso con una recompensa de 100 mil pesos . Finalmente, en marzo del año pasado, fue detenido en Canadá y extraditado a México, donde enfrenta proceso por el asesinato de Alexander .
Hoy, Isis vive con miedo constante. Lo ha dicho sin rodeos: teme por su vida.
“La próxima voy a ser yo”, expresó al pedir que su agresor no vuelva a quedar en libertad.
No pide venganza, pide protección y justicia. Un crimen que comenzó con una decisión laboral y terminó en tragedia, dejando una familia rota y una advertencia que sigue pesando en el aire
