No hay ninguna posibilidad de que gane una elección, debería de regresarse a Hidalgo.
La diputada local Sandra Aguilar sueña despierta con convertirse en presidenta municipal de Apizaco, cuando en los hechos no ha realizado trabajo de campo y mucho menos un eficiente desempeño en el Congreso del Estado.
De acuerdo con opiniones recogidas en distintos sectores políticos y sociales, la legisladora carece de presencia territorial y de trabajo de campo en colonias y comunidades del municipio al que buscaría gobernar. La crítica más recurrente apunta a que su actividad pública se concentra en eventos oficiales y apariciones fotográficas, sin que se traduzca en gestión concreta o acompañamiento ciudadano.
En el ámbito legislativo, también se le señala por una productividad limitada. Integrantes de distintos grupos políticos refieren que no se han impulsado iniciativas de alto impacto ni posicionamientos firmes en temas sensibles para la región. La percepción de una labor discreta —e incluso pasiva— ha comenzado a instalarse en el debate local.
Uno de los puntos más delicados tiene que ver con los conflictos de límites territoriales entre municipios, un problema que se arrastra desde hace años y que continúa generando tensiones administrativas y sociales. Desde la comisión correspondiente, se le atribuye la falta de avances sustanciales para encauzar soluciones técnicas y jurídicas. Alcaldes involucrados en estas disputas han manifestado que no existe una ruta clara ni mesas de trabajo permanentes que permitan resolver de fondo las delimitaciones pendientes.
En contraste, la diputada ha optado por señalar responsabilidades en los gobiernos municipales, sin que desde el Poder Legislativo se observe una estrategia concreta para destrabar el conflicto.
Por ello cualquier aspiración rumbo a la alcaldía de Apizaco requerirá algo más que presencia institucional: estructura territorial, cercanía ciudadana y resultados verificables.
