Pasa en México. Mientras al líder criminal de una organización violenta lo despiden en un ataúd dorado valuado en más de 1 millón de pesos , hay familias que tienen que organizar rifas, vender lo poco que tienen o buscar ataúdes de segunda mano para poder despedir a sus seres queridos.
La desigualdad duele… y más cuando el contraste es tan evidente.
