En los hechos, el tránsito se ha vuelto más lento y complicado durante la ejecución de los trabajos.
A pesar de que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reporta un avance del 42 por ciento en la construcción del Distribuidor Vial de Santa Ana, la obra —valuada en 740 millones de pesos— continúa generando inconformidad entre automovilistas y comerciantes que padecen a diario congestionamientos, desvíos y afectaciones económicas.
El proyecto, que contempla un paso superior vehicular de 1.2 kilómetros con dos carriles por sentido sobre la Vía Corta, promete agilizar la circulación entre Puebla y Apizaco y reducir los embotellamientos en la zona de Santa Ana Chiautempan. Sin embargo, en los hechos, el tránsito se ha vuelto más lento y complicado durante la ejecución de los trabajos.
Actualmente se realizan labores de cimentación y ampliación en el puente sobre el Río de los Negros, con construcción de pilas, zapatas y cabezales.
Comerciantes señalan caída en ventas debido a la reducción de carriles y cambios constantes en la circulación. Conductores, por su parte, advierten que los tiempos de traslado se han incrementado considerablemente en horas pico, generando mayor consumo de combustible y estrés vial.
Si bien el objetivo oficial es eliminar cruces y semáforos para permitir un flujo continuo, el impacto real solo podrá medirse una vez que la obra esté en funcionamiento, y que por sí sola no resolverá el crecimiento vehicular acelerado en la región.
