La intención de mantenerse en el cargo mantiene inconformes a los docentes afiliados al sindicato.
A pesar de los señalamientos de corrupción, presuntos casos de acoso y el evidente rechazo de sectores del magisterio, el dirigente de la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Cutberto Chávez de la Rosa, ha dejado abierta la posibilidad de buscar su reelección al frente de la organización sindical, aun cuando su periodo estatutario concluyó formalmente desde octubre pasado.
La intención de mantenerse en el cargo mantiene inconformes a los docentes afiliados al sindicato, quienes acusan que durante su gestión se consolidó un liderazgo marcado por la opacidad en el manejo de recursos, conflictos internos y una relación política que —aseguran— ha subordinado los intereses del magisterio al poder estatal.
De acuerdo con testimonios de trabajadores de la educación, durante su paso por la dirigencia sindical se han acumulado denuncias internas por presunto acoso sexual y laboral, así como por prácticas de presión y hostigamiento hacia docentes que no respaldaron su proyecto político dentro del sindicato.
Maestros consultados señalaron que durante su campaña para alcanzar la secretaría general utilizó a docentes como operadores y promotores de su aspiración sindical; sin embargo, una vez que asumió el cargo, varios de ellos fueron relegados o removidos sin explicación.
“Muchos maestros lo apoyaron pensando que habría un cambio en el sindicato, pero cuando tomó el control comenzó a desplazar a quienes ya no le eran útiles”, señaló un docente que participó en ese proceso interno.
Más aún, acusaron la presunta incorporación y respaldo a perfiles cuestionados dentro de la estructura sindical, lo que —según denuncian integrantes del gremio— ha permitido el regreso de prácticas que históricamente han sido señaladas como corruptas dentro del magisterio.
A estas acusaciones se suma la falta de claridad sobre el manejo de las cuotas sindicales. Docentes inconformes sostienen que no existe información pública detallada sobre el destino de los recursos que aportan miles de trabajadores afiliados a la Sección 31, lo que ha generado sospechas de posibles irregularidades financieras.
Cabe recordar que el descontento se hizo visible durante la movilización del 1 de mayo, en el marco del Día del Trabajo, cuando contingentes de maestros expresaron abiertamente su rechazo al dirigente sindical. Durante la marcha, algunos manifestantes arrojaron gorras, playeras y otros artículos alusivos al sindicato hacia el líder magisterial como señal de protesta por lo que calificaron como un liderazgo alejado de las bases.
“Ese material representa nuestras cuotas, por eso se lo regresamos”, gritaban algunos docentes durante la manifestación.
Otro de los puntos que ha generado mayor molestia entre los trabajadores de la educación es la relación política que, aseguran, mantiene con el gobierno estatal encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
Señalaron que la dirigencia sindical ha adoptado una postura de sumisión frente al Poder Ejecutivo, dejando de lado la defensa firme de las demandas laborales, salariales y administrativas de los maestros tlaxcaltecas.
Sumisión que ha sido interpretada por los docentes como un coto de poder para él sacar beneficios personales y económicos a costa de ponerse de alfombra de la mandataria estatal.
“En lugar de defender al magisterio, parece que el sindicato se ha dedicado a quedar bien con el gobierno. Hoy la Sección 31 está más preocupada por complacer al poder que por representar a los maestros”, acusó un integrante del gremio.
En medio de estos cuestionamientos, la eventual intención de reelegirse ha sido interpretada por parte del magisterio como un intento de perpetuarse en el control del sindicato, lo que podría intensificar la inconformidad entre docentes que exigen transparencia, rendición de cuentas y un verdadero cambio en la dirigencia de la Sección 31 del SNTE.
