Recientemente declaró la titular del Ejecutivo Estatal que su prioridad es la protección de las mujeres
Trabajadores del Hospital de la Mujer reprocharon a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros de ignorar los problemas que atraviesa el nosocomio desde hace unos meses.
La responsabilizaron de continuar con la imposición de funcionarios afines a su administración, aun cuando estos no cuentan —afirman— con la sensibilidad ni el perfil necesario para dirigir instituciones médicas.
De acuerdo con trabajadores inconformes, la intención de reinstalar a directivos señalados por presunto maltrato laboral refleja una práctica recurrente dentro del sistema de salud estatal: colocar perfiles cercanos políticamente al gobierno en puestos clave, sin considerar las condiciones reales que enfrenta el personal médico y de enfermería.
La protesta ocurrió frente al hospital operado por el programa IMSS-Bienestar, donde médicos, enfermeras y trabajadores administrativos denunciaron que las decisiones administrativas se toman desde el poder político, ignorando las advertencias del propio personal que diariamente sostiene la operación del nosocomio.
Para los inconformes, el conflicto evidencia una contradicción entre el discurso oficial y la realidad que se vive dentro del sistema de salud. Mientras el gobierno estatal presume acciones y programas en favor de las mujeres, trabajadores del hospital especializado en su atención aseguran que la institución enfrenta problemas internos derivados de malas decisiones administrativas y de un ambiente laboral deteriorado.
El caso, señalan, refleja también una desconexión entre la administración estatal y lo que ocurre en hospitales y clínicas. “Pareciera que desde el gobierno se desconoce la situación real del sistema de salud”, comentaron algunos trabajadores durante la protesta, al advertir que la imposición de directivos cuestionados solo profundiza la crisis interna.
Los inconformes insistieron en que el problema no es únicamente administrativo, sino que impacta directamente en la calidad de la atención médica que reciben las pacientes, particularmente en un hospital dedicado a la salud de las mujeres.
Mientras tanto, la presión sobre el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros continúa creciendo, pues el personal médico exige que se escuche su postura y que las decisiones sobre la dirección del hospital se tomen con base en criterios profesionales y no políticos.
