Las declaraciones se dieron luego de que autoridades detuvieran a José Armando N., alias “El Callejas”,
Mientras continúan registrándose detenciones de presuntos integrantes del crimen organizado en distintos municipios de Tlaxcala, el coordinador de Comunicación del gobierno estatal, Antonio Martínez Velázquez, salió a defender la estrategia oficial de seguridad asegurando que “la delincuencia organizada se topa con pared” en la entidad.
Las declaraciones se dieron luego de que autoridades detuvieran a José Armando N., alias “El Callejas”, señalado como presunto integrante de La Familia Michoacana, en el municipio de Totolac. Ese mismo día también fue capturado un presunto narcomenudista originario del Estado de México que operaba en Calpulalpan.
Sin embargo, lejos de reconocer que estas detenciones evidencian la presencia de grupos criminales en el estado, el vocero se limitó a afirmar que se trata de resultados de “trabajo de inteligencia y coordinación” con el gobierno federal y con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana encabezada por Omar García Harfuch.
Sin embargo, el discurso del gobierno estatal contrasta con los hechos. La captura de presuntos operadores de organizaciones como La Familia Michoacana en territorio tlaxcalteca sugiere que estas estructuras criminales no sólo transitan por la entidad, sino que buscan establecer redes de operación.
En los últimos meses, diversos operativos federales han detectado la presencia de presuntos miembros de organizaciones criminales en diferentes puntos del estado, lo que ha encendido alertas sobre la expansión de grupos dedicados al narcotráfico, narcomenudeo y otras actividades ilícitas.
A pesar de ello, el vocero del gobierno estatal insistió en presentar las detenciones como prueba de que el sistema de seguridad funciona, evitando profundizar sobre por qué líderes o presuntos operadores de cárteles están siendo localizados dentro del territorio tlaxcalteca.
Las declaraciones de Martínez Velázquez también han sido interpretadas como un intento por sostener la narrativa de que Tlaxcala permanece ajeno al fenómeno del crimen organizado, pese a que cada vez es más frecuente la captura de presuntos integrantes de distintos grupos delictivos.
La postura del vocero refleja una estrategia de comunicación enfocada más en defender al gobierno estatal que en reconocer la dimensión real del problema de seguridad.
Mientras tanto, las detenciones recientes continúan demostrando que el estado enfrenta una creciente infiltración de organizaciones criminales o bien que las autoridades están minimizando un fenómeno que, poco a poco, comienza a hacerse visible.
