Jóvenes entre mugre y abandono: el gobierno de LCC convierte al ITJ en foco de infección

 

Los sanitarios permanecen cerrados en distintos horarios, carecen de agua y presentan un evidente deterioro, paredes rayadas, puertas dañadas y suciedad acumulada.

 

El abandono y la falta de mantenimiento en las instalaciones del Instituto Tlaxcalteca de la Juventud han desatado indignación entre usuarios, quienes denuncian condiciones deplorables que evidencian un presunto desinterés del gobierno estatal que encabeza la ex priista Lorena Cuellar Cisneros, hacia este sector.

De acuerdo con testimonios, los sanitarios permanecen cerrados en distintos horarios, carecen de agua y presentan un evidente deterioro, paredes rayadas, puertas dañadas y suciedad acumulada. Lejos de ofrecer un servicio básico, estos espacios se han convertido —según señalan— en un posible foco de infección que pone en riesgo la salud de quienes acuden al lugar.

Las canchas deportivas tampoco escapan a esta situación. Superficies descuidadas, basura, falta de mantenimiento y abandono generalizado reflejan el deterioro de un espacio que debería fomentar la actividad física y la sana convivencia entre jóvenes. En cambio, hoy luce como un sitio olvidado por las autoridades.

Este escenario contrasta con los discursos oficiales de la mandataria estatal que presumen apoyo a la juventud. Mientras se anuncian programas y estrategias, en la práctica las instalaciones públicas muestran carencias básicas, lo que ha generado críticas sobre la falta de congruencia entre lo que se dice y lo que realmente se hace.

A esto se suma la percepción de que no existe una adecuada supervisión ni inversión en infraestructura juvenil, situación que —afirman usuarios— se ha vuelto constante en distintos espacios públicos del estado. La falta de atención oportuna ha permitido que el deterioro avance sin que se implementen soluciones de fondo.

Para quienes acuden al Instituto Tlaxcalteca de la Juventud, la realidad es clara: instalaciones en malas condiciones, servicios deficientes y un entorno que dista mucho de ser digno. Una problemática que, aseguran, refleja el abandono institucional hacia los jóvenes, quienes terminan pagando las consecuencias de la falta de mantenimiento y atención gubernamental.