Chalán de Lorena quiere que escuchen sus payasadas, pero se enoja si lo cuestionan

 

El funcionario comenzó a enredarse en sus propias respuestas, lo que derivó en una reacción autoritaria: interrumpió a una reportera y le soltó tajante: “ya preguntaste, ya pasó tu tiempo”, cortando de golpe su intervención.

 

Prácticas de control y censura desde el propio gobierno de Tlaxcala se llevan a cabo a través del Coordinador de Comunicación Antonio Martínez Velázquez quien fue señalado de frenar de manera abrupta la participación de periodistas durante el llamado “diálogo circular”, al impedir que formularan más de una pregunta, en un claro intento por evadir cuestionamientos incómodos.

El momento más tenso se vivió cuando se abordó el tema de la localización de víctimas en la zona oriente del estado. Ante la presión de las preguntas, el funcionario comenzó a enredarse en sus propias respuestas, lo que derivó en una reacción autoritaria: interrumpió a una reportera y le soltó tajante: “ya preguntaste, ya pasó tu tiempo”, cortando de golpe su intervención.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, periodistas presentes acusaron que esta actitud refleja una política de comunicación cerrada, donde se busca limitar el derecho a preguntar y controlar el flujo de la información, especialmente en temas delicados que exigen claridad.

La conducta del vocero no solo fue calificada como prepotente, sino también como una posible violación a derechos fundamentales. El ejercicio periodístico está protegido por los artículos 6° y 7° constitucionales, por lo que impedir o restringir la labor informativa podría constituir incluso un delito de carácter federal.

Pese a que el vocero se ha pronunciado por la libertad de expresión, en los hechos se comporta de manera arbitraria, prepotente y abuso de autoridad al no permitir que los medios de comunicación pregunten el número de veces que quieran, y por el contrario hay ambigüedad, y conductas que laceran el trabajo periodístico.