El informe estadounidense no es una opinión en redes sociales ni un posicionamiento político: es un documento público, actualizado y sustentado en análisis de riesgo.
El discurso oficial de “estado más seguro” que ha sostenido la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros se tambalea tras la más reciente actualización del mapa de alertas de viaje del gobierno de Estados Unidos, que coloca a Tlaxcala en un nivel de riesgo que contradice frontalmente la narrativa local.
El Departamento de Estado estadounidense, a través de su Travel Advisory Map, ubicó a Tlaxcala en Nivel 2: “Ejercer mayor precaución”, señalando riesgos vinculados a crimen y posibles actividades de organizaciones delictivas. No se trata de una percepción aislada ni de un rumor: es una evaluación oficial basada en inteligencia actualizada sobre violencia, secuestros y presencia criminal.
El dato resulta especialmente incómodo para el gobierno estatal, que durante meses ha insistido en vender a Tlaxcala como un oasis de tranquilidad. La realidad expuesta por el informe internacional es otra. El estado aparece en la misma categoría que entidades como Ciudad de México, Puebla y Veracruz, lo que rompe con la imagen de excepcionalidad que ha promovido la administración de Cuéllar.
Más aún, México es el único país del continente donde el gobierno estadounidense desglosa el nivel de riesgo por estado, lo que da mayor peso a la clasificación específica de Tlaxcala. Es decir, no es una generalización: es un señalamiento directo.
La contradicción es evidente. Mientras desde Palacio de Gobierno se insiste en una narrativa de estabilidad, el principal socio internacional del país advierte a sus ciudadanos sobre la necesidad de extremar precauciones al visitar la entidad. La brecha entre el discurso político y la percepción externa queda expuesta.
A esto se suma el papel del vocero estatal, Antonio Martínez Velázquez, quien ha defendido torpemente la postura oficial, minimizando críticas y cuestionamientos sobre seguridad. Sin embargo, el informe estadounidense no es una opinión en redes sociales ni un posicionamiento político: es un documento público, actualizado y sustentado en análisis de riesgo.
El impacto de esta clasificación va más allá de lo mediático. Tlaxcala depende en buena medida de la confianza para atraer turismo e inversión. Aparecer en un mapa internacional de riesgo, aunque no sea en los niveles más altos, implica un golpe directo a esa credibilidad.
Así, mientras el gobierno estatal insiste en proyectar una imagen de calma, el exterior advierte otra cosa. Y en este contraste, la administración de Lorena Cuéllar Cisneros queda no solo cuestionada, sino exhibida por tratar de ocultar la realidad de los problemas de inseguridad que vive la entidad y que se niega a reconocer.
