No, no es Cuba… es México.
Las fotografías fueron tomadas en la sierra de Guerrero, donde la pobreza extrema no solo se ve, se siente: duele, sacude y provoca indignación. Nadie merece vivir entre carencias, con hambre, con los pies agrietados por la tierra y el rostro marcado por el frío o el calor; ni siquiera los animales deberían sobrevivir en esas condiciones.
Las imágenes fueron captadas por una chica que ha formado un pequeño grupo de mujeres que, con recursos propios y donaciones, reunieron ropa, zapatos, juguetes y alimentos para entregarlos sin condiciones a quienes más lo necesitan.
Compartimos esto porque mientras se envían toneladas de apoyo al extranjero, aquí en nuestro país hay comunidades olvidadas que siguen esperando ser vistas y atendidas. Si eres mexicano, sin importar tu género o ideología, considera apoyar directamente a estas familias y a sus animales; hay realidades que no pueden seguir siendo ignoradas.
