Un perrito asustado en un rincón , rodeado de sirenas y explosiones, se ha convertido en un símbolo silencioso de los animales que también sufren en zonas de conflicto. En medio del caos no entiende bandos ni razones… solo siente el miedo y el estruendo que lo rodea.
Los animales son especialmente sensibles a los sonidos intensos y a las vibraciones; cuando todo tiembla, su instinto es esconderse y buscar refugio. Este pequeño representa a muchos otros que viven aterrados, sin voz y sin protección.
Ojalá llegue el día en que el ruido de la guerra sea reemplazado por tranquilidad. Que la paz permita que tanto personas como animales vuelvan a sentirse seguros.
La compasión y la empatía deben ser más fuertes que cualquier conflicto.
