Mientras la gobernadora y su ególatra vocero Antonio Martínez Velázquez sostienen que el crimen organizado no tiene arraigo en el estado, continúan apareciendo presuntos integrantes de distintos cárteles operando o transitando por municipios tlaxcaltecas.
La detención constante de presuntos integrantes y operadores de organizaciones criminales en Tlaxcala genera sospechas sobre la verdadera dimensión del problema de seguridad en el estado y sobre la postura del gobierno encabezado por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, quien reiteradamente ha sostenido que en la entidad no existe una fuerte presencia de cárteles.
El caso más reciente ocurrió la tarde del miércoles cuando fuerzas de seguridad lograron la detención de José Armando N., alias “El Callejas”, señalado como presunto integrante de la organización criminal La Familia Michoacana.
La captura se realizó en la zona conocida como El Trébol, en el municipio de Totolac, luego de que agentes de seguridad interceptaran al sujeto cuando circulaba a bordo de una camioneta Jeep Cherokee color gris.
Este hecho se suma a una serie de operativos y detenciones de presuntos líderes o integrantes de grupos delictivos que han sido ubicados en territorio tlaxcalteca, lo que contrasta con el discurso oficial que insiste en que el estado se mantiene al margen de las grandes estructuras del narcotráfico.
Las sospechas sobre posibles vínculos o tolerancia hacia grupos criminales crecieron hace unas semanas, cuando salió a la luz una presunta narco-nómina atribuida a la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes.
En ese documento, localizado durante un operativo federal en el occidente del país, se mencionaban pagos dirigidos a supuestos “elementos de Tlaxcala”, lo que abrió una línea de cuestionamientos sobre posibles redes de protección política o institucional.
Aunque la autenticidad y alcance de ese documento aún forma parte de investigaciones federales, su difusión provocó un fuerte debate político, ya que por primera vez se señalaba indirectamente a actores vinculados con el estado en una estructura financiera del crimen organizado.
A pesar de que el gobierno ha reiterado que Tlaxcala mantiene bajos niveles de violencia y que no existe una presencia consolidada de cárteles, las capturas de presuntos operadores de organizaciones criminales como La Familia Michoacana y las referencias del estado en investigaciones relacionadas con el CJNG han alimentado la percepción de que el problema podría estar siendo minimizado.
Mientras la gobernadora y su ególatra vocero Antonio Martínez Velázquez sostienen que el crimen organizado no tiene arraigo en el estado, continúan apareciendo presuntos integrantes de distintos cárteles operando o transitando por municipios tlaxcaltecas.
La suma de estos casos lleva a cuestionar si la narrativa oficial corresponde realmente con la situación que se vive en el estado o si existe algún nivel de tolerancia o acuerdos que permitan la presencia de estos grupos.
Y es que pareciera que la mandataria miente toda vez que en los hechos ha quedado demostrado que células del crimen organizado operan de manera desmedida y permisible por parte de Cuéllar quien con el paso de los días y en las evidencias su discurso oficial ha caído, esta demostrando engaños a la ciudadanía e incluso maquillando las cifras de la incidencia delictiva a nivel nacional.
