Mariana, la peor presidenta honorífica del país; Lorena ya la ve la como alcaldesa capitalina

 

 

El oficialismo busca vender besos y abrazos para esconder la caida y próximo fracaso de la adminsitración lorenista.

 

El Petardo / La Opinión de Adolfo Tenahua Ramos

 

Las palabras bonitas que se difunden sobre el trabajo que se está realizando en el DIF Estatal, que encabeza la presidenta “honorífica” Mariana Espinosa de los Monteros Cuéllar, no son otra cosa más que una burla para los tlaxcaltecas, comparadas con la realidad que se vive en las comunidades.

 

Bastaría con darle el micrófono abierto al pueblo para que califique el fiasco de una administración que no ofrece programas innovadores; se ha olvidado de los adultos mayores y existe un podrido proyecto que ve a Tlaxcala con signo de pesos y con síntomas tóxicos de poder.

 

El sueño de la gobernadora del estado de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, es convertir a su hija en la próxima presidenta municipal de Tlaxcala, sin importar que el estado siga siendo objeto de burlas y críticas por la red de presunto nepotismo en el Ejecutivo estatal.

 

Pero una cosa es lo que diga la gente y otra lo que arrojan los resultados de la encuesta nacional sobre las condiciones de gobierno en México, elaborada por la casa encuestadora Arias Consultores y publicada en la revista Revista32, en donde se confirma lo que todos saben: Tlaxcala tiene a la peor presidenta honorífica del país.

 

En los resultados se presenta a la hija de la priista Lorena Cuéllar en último lugar (32) en el rubro de aprobación; es decir, los ciudadanos de la tierra del pan y el maíz no le dan su visto bueno, pues apenas alcanza el 6.3 por ciento de aprobación. Respecto a la calificación del desempeño, el 6.3 por ciento aprueba, el 36.4 por ciento muestra indiferencia y el 57.2 por ciento la desaprueba.

 

Los resultados son un fiasco, tomando en cuenta que la hija de la priista tiene todas las herramientas para demostrarle a los tlaxcaltecas que su verdadero objetivo era brindar atención y ayuda a los que menos tienen; pero, al parecer, ha entendido mal las cosas con los más de mil 200 millones de pesos sobre los que tiene injerencia dentro de la institución que custodia en representación de quien manda desde Palacio de Gobierno. No ha hecho otra cosa más que cavar su propio fracaso, con nefastos resultados que no concuerdan con lo que prometió hacer la podrida “Nueva Historia”.

 

Con todo lo anterior, se ve muy complicado que se logre el tóxico proyecto de poder en donde se pretende coronarla como la próxima alcaldesa de la capital tlaxcalteca, bajo la encomienda de seguir los pasos de Lorena Cuéllar y, por qué no, dentro de muchos años, lograr la gubernatura; pero una cosa es lo que diga la manda más y otra muy distinta es lo que marque la voluntad del pueblo.

 

Lo que sí es real es que la maquinaria está trabajando al mil por ciento en las áreas de comunicación oficial para venderle a la sociedad besos, abrazos y fotos bonitas, intentando detener la caída de la administración estatal, que está encaminada al rotundo fracaso de 2027. Esa es la razón por la que los ratones empezaron a brincar del barco que ya se está hundiendo.