Lorena Cuéllar se va entre la basura … Tlaxcala está en crisis grave
La basura empezó a aparecer frente a dependencias estatales y presidencias municipales; la gente quiere soluciones y no justificaciones.
El Petardo / La Opinión de Adolfo Tenahua Ramos
Lorena Cuéllar Cisneros pasará a la historia como la gobernadora más votada, pero también como la que dejará a Tlaxcala literalmente entre la basura.
La que prometió transformación, dejará un cochinero, se irá por la puerta de atrás, con las peores calificaciones en lo más básico que debe hacer un gobierno que es mantener limpio su territorio.
Hoy Tlaxcala apesta, donde los camiones no pasan, de esquinas convertidas en basureros, de bolsas reventadas frente a la PROPAET, la dependencia que se supone debe proteger el ambiente y que hoy recibe la basura que el propio gobierno no supo recoger. Esa es la herencia que deja la gobernadora.
Las barrancas, que deberían ser áreas de conservación, son el nuevo relleno sanitario del sexenio. Ahí va a parar la basura de familias que ya no saben qué hacer con sus desechos.
Porque Lorena nunca hizo nada. En cinco años no fue capaz de construir, rehabilitar o regularizar un solo sitio de disposición final digno. Clausuraron Panotla. Clausuraron Huamantla.
Calpulalpan colapsó. Tetla opera con maquinaria descompuesta, a marchas forzadas, a punto de tronar. Y Atlangatepec, el último que queda, se vence el 31 de octubre. Es decir, en 17 días Tlaxcala se queda sin a dónde mandar su basura. Y no hay plan B.
Tuvo en sus manos el proyecto el Polo de Desarrollo de Economía Circular, el PODECIBI. Era la única salida estructural. Lo vendió como la gran solución. Y lo mató ella misma, pero supo comprar un terreno viable, no supo hacer un estudio de suelo decente, no supo hablar con la gente de San Pedro Ecatepec. Cuando le reclamaron que no había impacto ambiental ni consulta, se victimizó y dijo que había desinformación.
Ahora dice que se va a ahorrar millones de pesos porque ya no fue viable el Polo de Desarrollo.
La realidad es que Tlaxcala nunca le importó. Le importó su imagen y quedar bien afuera. Adentro dejó todo tirado.
Lo más grave no es solo el cochinero. Es lo que viene. Quien asuma el gobierno en unos meses va a entrar en crisis desde el primer minuto. No va a heredar un sistema de manejo de residuos, va a heredar una bomba sanitaria. Va a tener que declarar emergencia, buscar terrenos de un día para otro, pagar traslados carísimos a otros estados y enfrentar demandas ambientales por las barrancas contaminadas. Todo porque la gobernadora más votada no quiso hacer su trabajo.
Así la mandataria se va con pésimos resultados. Se va dejando un Tlaxcala más sucio, más contaminado y más abandonado que como lo encontró. Se va por la puerta de atrás, entre bolsas de basura, entre barrancas llenas de desechos, entre la pestilencia de un sexenio que prometió mucho y no supo ni recoger la basura.