Incompetencia del Ejecutivo estatal: Tlaxcala se convierte en un cochinero y declaran emergencia ambiental
49 municipios ya estaban sin recolección y el relleno de Atlangatepec colapsó por saturación.
La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros no previno, no planeó y no resolvió. Dejó que Tlaxcala se llenara de basura y solo cuando 49 municipios ya estaban sin recolección y el relleno de Atlangatepec colapsó por saturación, salió a declarar una emergencia ambiental.
Es el retrato de un gobierno que abandonó uno de los servicios más básicos. Durante años supo que Atlangatepec era el único relleno que quedaba en pie tras el cierre de Panotla y Huamantla y las maniobras para cerrar Calpulalpan. Sabía que concentrar la basura de los 60 municipios en un solo punto lo llevaría al colapso. Y no hizo absolutamente nada. No amplió, no construyó, no buscó alternativas. Dejó que el relleno se saturara, que los camiones hicieran filas eternas y que la basura se quedara en las calles.
Emergencia por tiempo indefinido significa que no tienen idea de cuándo ni cómo van a resolverlo. Es un gobierno sin plan.Y mientras la gente vive entre desechos y focos de infección, la respuesta de Cuéllar es mandar policías a vigilar que no tiren basura en barrancas y amenazar con sanciones de la PROPAET.
El gobierno de Cuéllar que no recoge la basura ahora quiere castigar al ciudadano por la basura que él mismo provocó. Autorizar contrataciones ágiles a la Secretaría de Medio Ambiente es la salida fácil para tapar con dinero una negligencia de años, es pagar caro por no haber hecho lo barato a tiempo.
Lorena Cuéllar tuvo todo el tiempo para evitar esta crisis y eligió no actuar. Hoy los tlaxcaltecas pagan las consecuencias de su indolencia, viviendo entre montones de basura, mientras su gobierno apenas empieza a aceptar que perdió el control del estado.