Un hombre de campo fue al registro civil por un acta, y al momento de pagar, sacó de su morral tres manojitos de cilantro, ya que era su única forma de pago.
El encargado de la dependencia aceptó el cilantro de lo más normal y el señor se fue contento.
Hagamos que las personas de la tercera edad siempre se sientan útiles y tratémoslos con dignidad.