Con tal de lograr una candidatura Terán no le importa que lo tachen que arrastrado y lambiscón

 

Terán habló de lealtad y advirtió sobre la “deslealtad y la traición”, mensaje que fue interpretado como una forma de marcar territorio en la disputa interna que comienza a tomar forma en Tlaxcala.

 

 

 

El evento encabezado por Rubén Terán Águila, desató fuertes críticas al interior de Morena, donde militantes lo señalan por su intención directa de obtener una candidatura en 2027.

Aunque el encuentro fue presentado como una convivencia para respaldar el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, actores internos consideran que el verdadero mensaje fue político: “destapar a gritos su necesidad de una candidatura para seguir viviendo del erario público”.

Las críticas no se centraron únicamente en la magnitud del evento, sino en el contexto. Terán actualmente se desempeña como Consejero Jurídico del Gobierno estatal, un cargo técnico dentro del Ejecutivo. Pero desde esa posición pretende operar su nominación.

Dentro del partido hay quienes lo califican como un operador incondicional del grupo en el poder, dispuesto a alinearse sin matices con tal de asegurar una oportunidad en las boletas. “No es un liderazgo natural, es un chalán político que busca que le toque candidatura”, señalaron voces críticas que consideran que su papel ha sido más de subordinación estratégica que de construcción propia con base social.

Durante su intervención, Terán habló de lealtad y advirtió sobre la “deslealtad y la traición”, mensaje que fue interpretado como una forma de marcar territorio en la disputa interna que comienza a tomar forma en Tlaxcala.

Para militantes inconformes, el acto no fue una muestra de cohesión, sino la confirmación de que algunos funcionarios están más concentrados en asegurar su futuro político que en el desempeño institucional que hoy les corresponde.

La reunión evidenció que la carrera por 2027 ya comenzó y que Rubén Terán decidió jugarla desde ahora, apostando a su cercanía con la dirigencia y a su papel como operador leal del oficialismo y con una aspiración mediocre en la que prefiere ser el chalán de la dirigencia estatal a costa de consolidar sus intereses político-electorales.