Alcalde borrachito de Amaxac ni lo conocen en el PVEM, pero amaga con dejar a Morena 

 

El alcalde de Amaxac enfrenta una administración cuestionada, sin resultados contundentes y con un capital político que, lejos de crecer, se diluye entre escándalos y decisiones erráticas.

 

Lo que el propio entorno del alcalde ha querido vender como una “decisión política firme”, en realidad comienza a perfilarse como un simple acto de presión y berrinche. Fuentes cercanas al gobierno municipal de Amaxac de Guerrero aseguran que Mauricio Pozos Castañón estaría amagando con abandonar Morena, no por convicción, sino porque su nombre simplemente no figura en ninguna mesa seria rumbo a 2027.

Lejos de tratarse de una ruptura ideológica, la supuesta salida del edil apunta a ser una maniobra desesperada para llamar la atención de la dirigencia estatal, encabezada por Marcela González Castillo, luego de que sus aspiraciones políticas no han sido tomadas en cuenta.

Y es que, más allá del ruido mediático que intenta generar, la realidad es contundente: Pozos Castañón no ha logrado consolidar liderazgo ni resultados. Su administración se encuentra marcada por señalamientos constantes, un desarrollo municipal deficiente y una creciente percepción de inseguridad que ha colocado a Amaxac entre los municipios más vulnerables de la entidad.

A esto se suma el malestar ciudadano por su estilo de gobierno. Mientras las problemáticas locales se agravan, el edil ha sido duramente criticado por priorizar viajes y agendas personales, como su reciente salida a España, que fue vista por muchos como un exceso y una falta de compromiso con la población que gobierna.

Este día se difundió una nota en distintos medios en donde se presume acercamiento con figuras como Jaime Piñón Valdivia y Salvador Santos Cedillo, pero al hacer un sondeo con fuentes del partido del Tucán, resulta que al “Borrachito Tlaxcalteca” ni se quiera lo ubican, mucho menos lo están considerando para que se una a esas filas.

Así, lo que pretende vender como una ruptura con Morena, en realidad parece ser una jugada calculada para generar presión mediática y política. Sin embargo, en los hechos, su peso es limitado: hoy por hoy, el alcalde de Amaxac enfrenta una administración cuestionada, sin resultados contundentes y con un capital político que, lejos de crecer, se diluye entre escándalos y decisiones erráticas.

Más que una salida digna, su eventual renuncia podría confirmarse como un reflejo de un político sin rumbo, sin estructura y, sobre todo, sin respaldo.