Al parecer la molestia de la mandataria fue porque la encararon en Nanacamilpa y –dice- que su actuar ya es politizado.

 

La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, reconoció su falta de voluntad política y su desinterés por temas que —según dijo— no le competen, como el precio de la gasolina o diversas demandas del sector campesino, asumiendo únicamente un papel de “intermediaria”.

En entrevista, la mandataria se refirió a la manifestación de campesinos que se llevó a cabo en días pasados en el municipio de Nanacamilpa donde la encararon y le reclamaron resultados claros a favor del campo.

“Yo puedo hacerme responsable del estado… pero hay cosas que no me competen”, afirmó, al tiempo que puso como ejemplo la imposibilidad de intervenir en el costo de los combustibles, que es una de las demandas sentidas de los agricultores, lo que fue interpretado por diversos sectores como una postura evasiva frente a problemáticas que afectan directamente a la población.

La gobernadora también se refirió a las demandas de campesinos, señalando que podría atenderlos “con una cita”, pero criticó la forma en que se han manifestado, al considerar que “cierran el diálogo” y que muchos de estos temas se politizan. Sus declaraciones han sido vistas como un intento de deslindarse de conflictos sociales en lugar de encarar soluciones.

En materia de seguridad, reconoció que la entidad enfrenta complicaciones derivadas de su ubicación limítrofe y la incidencia delictiva en zonas específicas. Aunque aseguró que se han reforzado operativos y la instalación de cámaras, admitió que hechos como homicidios generan preocupación entre la ciudadanía.

Las palabras de la mandataria han abierto cuestionamientos sobre su capacidad de gestión, especialmente al asumir públicamente que hay temas fuera de su alcance. Esta postura refuerza la percepción de un gobierno que evita responsabilidades en asuntos clave, limitándose a trasladar la carga a la federación.

Mientras tanto, el proyecto del polo de desarrollo en Huamantla permanece en pausa a la espera de su inauguración oficial, por parte de la presidenta de México Claudia Sheinbaum.