Los quejosos exigen que las autoridades estatales se pongan a trabajar y no simulen acciones que luego presumen como logros.
Un mensaje difundido de forma anónima por personas privadas de la libertad en el Cereso de Apizaco advirtieron posibles irregularidades al interior del centro penitenciario, que incluirían desde cobros indebidos hasta la circulación de drogas.
El documento describe un ambiente donde, presuntamente, el acceso a insumos básicos estaría condicionado a pagos, mientras que ciertas personas contarían con privilegios dentro del penal. También se menciona la supuesta operación de una red para la distribución de sustancias ilícitas.
Ante esta situación el Secretario de Seguridad Ciudadana (SSC) Alberto Perea Marrufo ha preferido hasta este momento -guardar silencio- y fiel a su estilo, se mantiene posando en su oficina simulando que trabaja.
Respecto al CERESO se informó que los señalamientos apuntan a que estas prácticas no serían aisladas, sino parte de una dinámica constante que afecta la vida cotidiana de la población interna. Asimismo, se refiere que algunos reclusos serían utilizados para emitir mensajes o acusaciones bajo determinadas condiciones.
De acuerdo con la denuncia, la entrada de drogas —principalmente sustancias sintéticas— estaría controlada por un reducido grupo de internos con presuntos vínculos con personal de custodia, lo que facilitaría su distribución sin mayores restricciones dentro del penal.
Además, se advierte sobre un posible esquema de control interno en el que beneficios, permisos o mejores condiciones dependerían de pagos o acuerdos informales, lo que —según los denunciantes— evidenciaría fallas en la supervisión institucional y la necesidad de una investigación a fondo.
Ante esta situación, quienes difundieron el texto pidieron la intervención de autoridades estatales para revisar el funcionamiento del centro y garantizar condiciones apegadas a la legalidad, señalando además temor por posibles represalias.
