La mandataria afirmó una vez más acciones dudosas entre lo que se dice desde el poder y lo que se vive en las calles.
La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, insistió en sostener avances en seguridad y gobernabilidad que, en los hechos, no termina de reflejarse en la realidad que enfrenta la entidad.
“Ya fue desarticulada esta banda que operaba a través de la venta de vehículos por internet, principalmente en Facebook”, aseguró la mandataria al referirse a un grupo delictivo vinculado con secuestros. Sin embargo, más allá de la afirmación, no presentó datos verificables, cifras de detenidos ni detalles sobre el alcance real de esta operación, lo que deja en el aire la efectividad del supuesto golpe al crimen.
El señalamiento resulta dudoso cuando continúan reportándose casos similares de fraudes y privaciones ilegales de la libertad ligados a la compraventa de vehículos en línea, evidenciando que el problema dista de estar contenido como lo plantea el discurso oficial.
A lo largo de la conversación, la gobernadora reiteró logros en materia de infraestructura, mencionando proyectos como la Universidad Rosario Castellanos y el puente en Santa Ana sobre la vía corta, los cuales —según dijo— forman parte de una estrategia de desarrollo para el estado.
“Son obras importantes que estamos impulsando”, afirmó, sin profundizar en los cuestionamientos sobre retrasos, falta de transparencia en su ejecución o beneficios concretos para la población. Pero se le olvida que estas obras han sido señaladas más por su carga política que por resultados palpables.
La mandataria también defendió la estabilidad de su administración al descartar cualquier ajuste en su gabinete. “No hay cambios, seguimos trabajando con el mismo equipo”, declaró, pese a los constantes señalamientos hacia funcionarios cuya gestión ha sido cuestionada por ineficacia y falta de resultados y pese a este pésimo panorama la mandataria continúa manteniendo en el puesto a funcionarios que lejos de brindar resultados han caracterizado escandalos.
El discurso de Cuéllar Cisneros se mantuvo en una línea de autoelogio que contrasta con la percepción ciudadana de inseguridad persistente, obras inconclusas y una administración que no logra traducir sus anuncios en mejoras tangibles.
Así, la mandataria afirmó una vez más acciones dudosas entre lo que se dice desde el poder y lo que se vive en las calles.
