El principal problema del PRI no solo es competir contra Morena, sino resolver primero su propia crisis interna, marcada por la falta de liderazgo, ausencia de cuadros competitivos y una militancia cada vez más reducida.
En medio de un escenario de desgaste político, pérdida de estructura y falta de resultados electorales, el PRI en Tlaxcala apostó por la llegada de Mariana Moguel Robles para intentar reconstruir al partido rumbo a la elección de 2027.
La designación de la hija de Rosario Robles Berlanga como delegada del Comité Ejecutivo Nacional ocurre en un momento complicado para el priismo tlaxcalteca, encabezado actualmente por Enrique Padilla Sánchez, cuya dirigencia ha sido señalada por militantes y actores políticos por no lograr una verdadera reestructuración interna ni reposicionar al partido frente al electorado.
Aunque el acto protocolario intentó mostrar unidad entre liderazgos priístas, el trasfondo político refleja otra realidad: un PRI que sigue sin encontrar rumbo claro tras sus derrotas y que ahora recurre a operadores enviados desde la dirigencia nacional para intentar reorganizar su estructura territorial.
Pese a ello, la nueva delegada evitó entrar a fondo en ese tema y enfocó su mensaje en atacar a Morena y al gobierno estatal de Lorena Cuéllar Cisneros, al señalar presuntas fallas en seguridad, atención al campo y problemáticas sociales.
El principal problema del PRI no solo es competir contra Morena, sino resolver primero su propia crisis interna, marcada por la falta de liderazgo, ausencia de cuadros competitivos y una militancia cada vez más reducida.
La dirigencia el partido no ha logrado consolidar una estrategia visible de crecimiento político ni recuperar presencia en diversos municipios del estado.
La encomienda ahora será intentar reorganizar a un PRI debilitado, fragmentado y con problemas para conectar nuevamente con la ciudadanía.
Aunque desde el tricolor insisten en que el partido aún tiene posibilidades de competir en 2027, la realidad es que enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años, obligado a reconstruirse mientras sigue cargando con el desgaste histórico y las polémicas del pasado.
