La inconformidad también creció por los más de 600 mil pesos reportados en materiales administrativos y de oficina.
La deuda crece, los gastos se disparan y en las calles no hay resultados. Así es como habitantes de San Lorenzo Axocomanitla comienzan a describir el gobierno de la alcaldesa Gabriela Hernández, cuya administración ya se encuentra bajo fuertes señalamientos por presunto despilfarro, opacidad y manejo cuestionable de recursos públicos.
Datos financieros difundidos por instancias de fiscalización exhiben que el ayuntamiento incrementó de manera alarmante sus compromisos económicos a corto plazo, llevando la deuda municipal a niveles que preocupan a ciudadanos, quienes aseguraron que el dinero simplemente “no se ve reflejado” en obras, servicios o mejoras para la población.
Mientras las necesidades básicas continúan acumulándose en varias comunidades, los reportes oficiales revelan gastos millonarios en rubros que hoy generan sospechas y molestia social. Uno de los casos más cuestionados es el elevado consumo de combustible, que supera los 660 mil pesos, pese a que vecinos afirman que gran parte del parque vehicular permanece inservible, abandonado o prácticamente sin operar.
La inconformidad también creció por los más de 600 mil pesos reportados en materiales administrativos y de oficina. Trabajadores y habitantes sostienen que dentro de la presidencia municipal persisten carencias, equipos obsoletos y oficinas deterioradas, situación que ha desatado dudas sobre posibles compras infladas o gastos simulados.
A ello se suma el manejo de los programas de apoyo social. Aunque oficialmente se reportan cientos de miles de pesos destinados a ayudas para la población, ciudadanos aseguran que varios apoyos no llegan completos y que en algunos casos se solicitan cooperaciones económicas para acceder a beneficios que deberían ser gratuitos.
El malestar aumentó todavía más tras las versiones sobre la presunta adquisición de una unidad nueva para uso exclusivo de la presidencia municipal, en contraste con la falta de insumos básicos dentro de diversas áreas del ayuntamiento y la ausencia de acciones visibles en beneficio de la población.
Además, habitantes han comenzado a cuestionar la cercanía de la administración municipal con asesores financieros y despachos relacionados anteriormente con observaciones contables en otros municipios tlaxcaltecas, situación que ha encendido focos rojos entre ciudadanos que temen un posible esquema de manejo irregular de recursos.
Vecinos acusaron que mientras el gobierno municipal presume cifras y reportes administrativos, la realidad cotidiana refleja abandono, falta de obra pública y un ayuntamiento cada vez más endeudado.
Ante este panorama, ciudadanos ya exigen revisiones a fondo, auditorías exhaustivas y transparencia total sobre el destino de cada peso ejercido por la administración de Gabriela Hernández, al considerar que el municipio atraviesa una preocupante etapa marcada por sospechas de derroche, discrecionalidad y ausencia de resultados.
