Cinismo, Lorena habla de piso parejo, pero todo el aparato oficial opera para su delfín 

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Resulta difícil creer en el supuesto piso parejo cuando gran parte de la estructura burocrática y política vinculada al actual gobierno parece trabajar en una sola dirección.

 

 

 

La gobernadora Lorena Cuéllar, volvió a insistir en que habrá «piso parejo» para todos los aspirantes de Morena que busquen la candidatura al gobierno estatal en 2027. Sin embargo, en los hechos, cada vez son más las voces que consideran que esa versión está lejos de la realidad.

Y es que mientras habla de igualdad de condiciones, la promoción política de Alfonso Sánchez García lleva meses desarrollándose a plena vista y sin que nadie dentro del gobierno estatal parezca dispuesto a poner un alto.

Las evidencias que señalan sus detractores son varias. Desde la aparición de playeras con la leyenda «Alfonso 2027» en dependencias públicas, hasta eventos masivos, caminatas, reuniones territoriales, brigadas, concentraciones y actividades políticas donde la figura del alcalde con licencia aparece como protagonista.

Resulta difícil creer en el supuesto piso parejo cuando gran parte de la estructura burocrática y política vinculada al actual gobierno parece trabajar en una sola dirección.

En los municipios es cada vez más común encontrar funcionarios, servidores públicos y grupos afines promoviendo la imagen de Alfonso Sánchez. La presencia de su nombre en distintos espacios públicos ha sido constante, mientras otros aspirantes permanecen prácticamente invisibles.

La gobernadora intenta vender una narrativa de neutralidad mientras permite que continúe una operación política que claramente beneficia a uno de los contendientes.

 

La controversia se ha intensificado porque las actividades de promoción comenzaron mucho antes de que existiera una convocatoria formal del partido. Por ello, se trataria de actos anticipados de campaña disfrazados de encuentros ciudadanos o eventos políticos.

 

Por eso, mientras se habla de piso parejo desde el micrófono, en las calles, en los eventos, en las oficinas y en la operación política diaria, la percepción es que la cancha ya está inclinada.