José Luis Garrido le pone pausa al table y regresa a la política; niega que sea un vividor de la política

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Pero el delegado estatal de PAZ carga con antecedentes que siguen pesando sobre su imagen.

 

Con el registro del partido PAZ apenas en la bolsa, José Luis Garrido Cruz ya comenzó a mover su estructura política en Tlaxcala como primer paso para intentar relanzar su carrera rumbo a las elecciones de 2027. Sin embargo, el exdiputado no llega con una hoja en blanco, sino con una larga lista de escándalos que han marcado su paso por la vida pública.

El pasado fin de semana, Garrido reunió a operadores y líderes municipales que participaron en la conformación del nuevo partido para dar inicio a la integración de los comités estatal y municipales. Aunque el discurso oficial habla de fortalecer la organización interna de PAZ, el encuentro dejó claro que el también exlegislador ya comenzó a construir la estructura política con la que buscará mantenerse vigente en el escenario electoral.

Pero el delegado estatal de PAZ carga con antecedentes que siguen pesando sobre su imagen.

Uno de los casos más recordados ocurrió durante su paso por el Congreso del Estado, cuando un vehículo oficial asignado a la Junta de Coordinación y Concertación Política (JCCP), entonces encabezada por Garrido, apareció volcado y abandonado en la comunidad de Ocotlán, hecho que fue criticado por el manejo de los recursos públicos y el uso de vehículos oficiales.

A ese episodio se sumó otra polémica que golpeó su imagen pública. En redes sociales y diversos medios circularon fotografías en las que José Luis Garrido aparecía dentro de un table dance, acompañado de una bailarina, situación que provocó una fuerte ola de críticas debido a que en ese momento promovía un discurso conservador y de valores familiares desde el entonces Partido Encuentro Social (PES). Las imágenes desataron señalamientos por la aparente contradicción entre su discurso político y su comportamiento fuera del ámbito público.

Pese a ese historial, Garrido vuelve a apostar por un nuevo proyecto político. Ahora lo hace desde PAZ, partido que obtuvo su registro nacional luego de cumplir con las asambleas y el número de afiliaciones requeridas por el Instituto Nacional Electoral (INE), con más de 430 mil militantes registrados en el país.

No obstante, el verdadero reto del nuevo instituto político no será únicamente construir comités municipales, sino convencer a un electorado cada vez más desconfiado de los políticos que cambian de siglas para mantenerse en la escena pública.

Mientras PAZ presume ser una nueva opción para los ciudadanos, en Tlaxcala su principal operador es un personaje cuya trayectoria ha estado marcada por controversias que aún permanecen en la memoria pública; por ello, más que representar una renovación, el nuevo partido podría convertirse en una plataforma para reciclar a viejos actores políticos que buscan una nueva oportunidad bajo un nombre distinto.