Queridos y queridas amigas, de manera prudente nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha planteado que debe abrirse un debate sobre los efectos nocivos que las llamadas redes sociales están generando principalmente a los niños.
Lo que nos hace pensar que es necesario recordar que dichas aplicaciones de la llamada web 2.0, es decir la internet interactiva, se vieron en un principio como algo que podíamos usar desde la computadora, primero y luego de manera masiva en los teléfonos “inteligentes”, o smartphones.
Lo cierto es que tal “uso” se ha vuelto preocupante por el tiempo que destinamos a estar frente a esas pantallas. Pero pocos entienden, lo que los sociólogos nos explican, de que la internet interactiva es mejor definido como un ciber espacio. Es decir “lugares de una realidad virtual”, a los que nos introducimos a interactuar con otras personas, que igual que nosotros, han visto que en ellos nos podemos comunicar y compartir, desde cuestiones de nuestra vida privada hasta propósitos político electorales y hasta comerciales.
Y que eso nos ayuda mucho. Pero el problema, insisten los psicólogos, es que ese hábito de estar tanto tiempo en el ciber espacio, se puede convertir en un mal hábito y hasta en una adicción. Que, dicen con cierto alarmismo, afecta la conformación del cerebro infantil, en principio, porque el papel de la dopamina, el neurotrasmisor, que nos provoca placer, se altera en su función normal.
Así es como nos ponen ejemplos de cómo en otros países, han prohibido el uso de celulares en las escuelas, sobretodo de las de educación básica. Pero sabemos que aquello que se prohíbe se hace tentador. Y además de que darle el celular a los niños, incluso desde bebés, es la forma en que los padres logran “controlar” a sus hijos. Y que los niños cuestionan a sus mayores sobre por qué les prohiben usarlos, si ellos los usan. Se sabe que los niños aprenden por imitación. Si un padre lee libros, es muy probable que los hijos, también lean libros.
Por lo tanto el debate al que nos convoca la presidenta debe ser atendido, pero a la vez dotar a la gente de más información sobre los que realmente son las redes sociales o la hoy famosa y muy recurrida “inteligencia artificial”.
Buscaré convocar a una mesa de análisis sobre el tema en las semanas próximas y enviar nuestras resoluciones a la presidenta, para que sean consideradas en una eventual legislación sobre el problema.
