Cuñado de Lorena Cuéllar llevó al fracaso la temporada de luciérnagas; le echan la culpa al mundial 

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Los propios prestadores de servicios turísticos de Nanacamilpa reconocieron que la promoción que hizo la Sectur fue limitada y sin una estrategia real que reflejara resultados a corto y mediano plazo.

 

 

 

La temporada de luciérnagas 2026 dejó un saldo poco alentador para Tlaxcala: menos visitantes y una menor derrama económica, en una de las últimas temporadas que corresponderá organizar a la administración de la gobernadora Lorena Cuéllar.

 

Aunque desde el Gobierno estatal se atribuye parte de la disminución a la celebración del Mundial de Futbol y al surgimiento de nuevos sitios de avistamiento en estados vecinos, la realidad es que la estrategia de promoción implementada por la Secretaría de Turismo, encabezada por Fabricio Mena Rodríguez fue un fiasco

 

El propio chalán de la gobernadora y coordinador de Comunicación, Antonio Martínez, reconoció la reducción de visitantes y señaló al Mundial como uno de los factores que incidieron en el resultado. Sin embargo, el problema es que la justa mundialista no fue un acontecimiento inesperado: se trató de un evento calendarizado con suficiente anticipación y que pudo ser considerado dentro de la planeación turística de la temporada

 

De hecho los propios prestadores de servicios turísticos de Nanacamilpa reconocieron que la promoción que hizo la Sectur fue limitada y sin una estrategia real que reflejara resultados a corto y mediano plazo.

 

“Más que buscar culpables externos, habría que revisar si la estrategia de promoción fue suficiente y si realmente se dimensionó el impacto que tendría el Mundial en la llegada de visitantes a los santuarios”, señalaron prestadores de servicios consultados previamente.

 

La caída resulta especialmente significativa porque los santuarios de Nanacamilpa y Calpulalpan representan uno de los principales productos turísticos de naturaleza de Tlaxcala. Prestadores de servicios ya habían advertido una reducción cercana al 33 por ciento en la afluencia y cuestionado la falta de una promoción más intensa.

 

A esto se suma el crecimiento de destinos alternativos en Puebla y el Estado de México, que comenzaron a competir por el mismo mercado de visitantes. Mientras otros puntos ampliaron su oferta, Tlaxcala enfrentó una temporada marcada por una menor capacidad para atraer turistas.

 

Ahora, la Secretaría de Turismo deberá presentar las cifras oficiales de visitantes y derrama económica. El balance permitirá determinar la magnitud real de la caída y, sobre todo, evaluar si las acciones emprendidas por la dependencia fueron suficientes para enfrentar un escenario que estaba previsto.

 

Para la administración de Lorena Cuéllar, el resultado representa un foco de atención en la recta final de su gestión. La temporada de luciérnagas, uno de los principales escaparates turísticos del estado, no logró alcanzar las expectativas y deja pendiente una explicación de fondo sobre las decisiones de promoción y planeación adoptadas por la Secretaría de Turismo.

 

Más allá de atribuir el descenso al Mundial o a la competencia regional, el resultado es el pésimo y deficiente el desempeño de la dependencia encabezada por Fabricio Mena y la estrategia utilizada para mantener a Tlaxcala como destino preferente durante una temporada que cada año concentra la atención de turistas nacionales y extranjeros.