Sheinbaum pide austeridad mientras Josefina presume viajes y un anillo de casi un millón de pesos.
Rodríguez Zamora de 37 años de edad tiene ingreso neto mensual de alrededor de 132 mil pesos.
A pesar que la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado contundente a los funcionarios y a la militancia de Morena a comportarse con sencillez y humildad, dejando atrás los tiempos en que los recursos públicos y el poder se asociaban con excentricidades y lujos, pareciera que la Secretaria de Turismo federal Josefina Rodríguez Zamora adopta todo lo contrario y derrocha el dinero en lujos.
De acuerdo con un reporte publicado por Reforma, Rodríguez Zamora, de 37 años y con un ingreso neto mensual de alrededor de 132 mil pesos, ha sido relacionada con accesorios y prendas de alto costo: un anillo de compromiso cuyo valor comercial podría alcanzar los 900 mil pesos, un reloj Cartier de aproximadamente 140 mil pesos, vestidos de hasta 30 mil pesos y calzado de alrededor de 17 mil 500 pesos.
Su prometido, Iván García Juárez, titular de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Tlaxcala, también ha sido señalado por portar artículos de lujo, entre ellos relojes Rolex, incluyendo un Yacht-Master II con un valor estimado de hasta 400 mil pesos, además de mocasines, lentes Cartier y prendas de diseñador.
La propia presidenta ha insistido en que los integrantes de su movimiento deben conducirse con humildad, sencillez y honestidad, y ha advertido contra la frivolidad, el consumismo y la ambición por el dinero.
Pero eso parece no importarle a Zamora que no pierde la oportunidad de presumir todo lo que carga encima, comprando, adquiriendo y portando accesorios que contrastan con el discurso político y el movimiento de transformación para el cual trabaja y que le paga puntualmente.
Para la funcionaria la austeridad es sólo un discurso para las conferencias de prensa mientras, puertas adentro vive bajo parámetros completamente distintos.
La Cuarta Transformación construyó buena parte de su identidad política denunciando los excesos, privilegios y lujos de los gobiernos anteriores. Por eso sus propios funcionarios tienen una responsabilidad mayor: no basta con repetir que se es diferente; hay que demostrarlo con los hechos.
Josefina Rodríguez Zamora como integrante del gabinete federal también está obligada a entender que sus actos y la imagen que proyecta tienen una dimensión pública.
Pero acostumbrada a su arrogancia y a desobedecer, posa con lujos desmedidos, presumiendo y alimentando su egocentrismo, ya que está acostumbrada a darse la buena vida y ahora al ocupar un cargo público donde gana muy bien, le resulta mucho más fácil continuar con esa vida de excesos, lujos, soberbia y presumir lo que otros no tienen.
Lamentablemente, la funcionaria proyecta una imagen arrogante, no cercana al pueblo, caminando, gastando suela, se dedica sólo a viajar, comer en buenos restaurantes, y vestir a la última moda, mientras su responsabilidad se cae a pedazos porque es una de las secretarias peor evaluadas del gobierno federal.