El sujeto se apropiaba diariamente de cantidades que iban de los mil 300 a los 2 mil 500 pesos, dinero que obtenía la mujer y que terminaba en manos de su explotador.
Un hombre que explotaba sexualmente a su propia pareja y la obligaba a ejercer el comercio sexual en Puebla fue condenado a más de 23 años de prisión por el delito de trata de personas; habría operado desde el municipio de San Pablo del Monte.
Es un nuevo caso de la problemática de la explotación sexual de mujeres en la zona limítrofe entre Tlaxcala y Puebla, donde la trata de personas continúa siendo uno de los delitos que más preocupan por las formas de sometimiento y violencia que pueden ejercer los responsables sobre sus víctimas.
De acuerdo con la información del caso, el sentenciado utilizó la relación sentimental que mantenía con la víctima para obligarla a realizar actividades sexuales a cambio de dinero en territorio poblano, convirtiendo el vínculo de pareja en un mecanismo de explotación.
La sentencia de más de 23 años de cárcel representa una sanción por los hechos acreditados durante el proceso penal, en el que se estableció la responsabilidad del acusado por el delito de trata de personas.
El responsable fue identificado como Andrés N., de 41 años de edad, quien en julio de 2016 inició una relación sentimental con la mujer y posteriormente la llevó a vivir al municipio de San Pablo del Monte, Tlaxcala, localidad que aparece en las investigaciones como el lugar donde ambos establecieron su residencia.
Sin embargo, apenas un mes después de comenzar la relación, el hombre empezó a ejercer violencia psicológica contra su pareja hasta obligarla a trasladarse a la ciudad de Puebla para ofrecer servicios sexuales en distintos establecimientos del Centro Histórico.
Las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Puebla revelaron que el sujeto se apropiaba diariamente de cantidades que iban de los mil 300 a los 2 mil 500 pesos, dinero que obtenía la mujer y que terminaba en manos de su explotador.
Tras las investigaciones y el desahogo de pruebas periciales, ministeriales y testimoniales con perspectiva de género, la Fiscalía poblana logró acreditar la responsabilidad penal del acusado.
Fue el pasado 16 de octubre cuando la autoridad judicial emitió el fallo condenatorio e impuso a Andrés N. una pena de 23 años, un mes y 15 días de prisión, por su responsabilidad en el delito de trata de personas.
No obstante, la resolución judicial dejó pendiente la reparación del daño a favor de la víctima, cuyos derechos quedaron a salvo para que este aspecto sea atendido durante la etapa de ejecución de la sentencia.
Con esta sentencia, Andrés N. deberá cumplir más de dos décadas en prisión, mientras que la víctima conserva su derecho a exigir una reparación por los daños ocasionados durante el periodo de explotación sexual.