Anabell Ávalos Zempoalteca
La seguridad pública es una de las principales preocupaciones de las familias mexicanas y tlaxcaltecas. Recuperar la tranquilidad exige más que discursos: necesitamos instituciones sólidas, policías capacitadas, prevención del delito y coordinación efectiva entre los gobiernos.
Con esa convicción, del 21 al 23 de octubre participé, en representación del Grupo Parlamentario del PRI, en el Segundo Encuentro de la Red Parlamentaria de Seguridad, celebrado en Valparaíso, Chile, donde legisladoras y legisladores de América Latina y el Caribe analizamos los desafíos que enfrenta nuestra región.
El combate al crimen organizado y al cibercrimen, las economías ilícitas, el fortalecimiento de las instituciones de justicia y el uso de nuevas tecnologías fueron algunos de los temas abordados. El reto es lograr que el diálogo internacional se traduzca en propuestas legislativas y acciones concretas para proteger a la ciudadanía.
Hay una convicción que considero fundamental: la seguridad se construye desde lo local.
Las policías municipales son, en muchos casos, el primer contacto de la ciudadanía con las autoridades. Por eso debemos fortalecerlas con capacitación, equipamiento, mejores condiciones laborales y recursos suficientes. No podemos exigir resultados sin proporcionar las herramientas necesarias.
También debemos privilegiar la prevención, la inteligencia y la coordinación institucional, siempre con respeto a la legalidad y los derechos humanos.
Para Tlaxcala, esta tarea es prioritaria. Nuestras familias merecen vivir tranquilas, transitar por sus comunidades sin miedo y contar con autoridades capaces de responder ante la delincuencia.
Como senadora de la República, considero que participar en estos espacios implica llevar la voz y las preocupaciones de las y los tlaxcaltecas, conocer experiencias que puedan ser útiles para nuestro estado e impulsar soluciones desde el ámbito legislativo.
Desde el Grupo Parlamentario del PRI, refrendo mi compromiso de contribuir al fortalecimiento de las instituciones y exigir estrategias de seguridad que respondan a las necesidades reales de la población, asumiendo la responsabilidad de proponer alternativas y demandar resultados.
La seguridad no debe ser una bandera partidista, sino una prioridad compartida. Detrás de cada demanda ciudadana hay familias que esperan respuestas y tienen derecho a vivir con tranquilidad.
Desde Valparaíso, Chile, reitero mi compromiso con México y con mi querido Tlaxcala: impulsar la prevención, fortalecer a las policías municipales y trabajar por una seguridad pública con democracia, legalidad y resultados.
Vivir sin miedo no debe ser un privilegio. Debe ser una garantía para todas las familias.