La decisión ya genera críticas entre usuarios que temen que la modernización de la vía se traduzca en un peaje más caro y una concesión de largo plazo que beneficiará principalmente a la empresa operadora.
La ampliación de la autopista de cuota Tlaxcala–Puebla no solo traerá más carriles, también un impacto directo al bolsillo de los automovilistas. El Gobierno del Estado autorizó cambios a la concesión de esta vía que permitirán a la empresa operadora aumentar el costo del peaje en los próximos años.
De acuerdo con la modificación al título de concesión, la carretera será ampliada a cuatro carriles con recursos de la propia concesionaria, la cual también asumirá los gastos por financiamientos y eventuales expropiaciones de terrenos. A cambio, se le concedió la posibilidad de aplicar un incremento extraordinario del 15 por ciento a la tarifa, el cual podrá entrar en vigor a partir de 2028 sin necesidad de nuevos permisos.
Desde el gobierno estatal se defendió la medida al asegurar que la obra es necesaria para mejorar la movilidad. “Se trata de una inversión que busca mayor seguridad y capacidad de la autopista; la empresa asume el riesgo financiero y el Estado vigila que el servicio se preste adecuadamente”, afirmó un funcionario estatal al referirse a la ampliación.
Aunque las autoridades aseguran que la supervisión del tráfico y la recaudación se mantendrá, la decisión ya genera críticas entre usuarios que temen que la modernización de la vía se traduzca en un peaje más caro y una concesión de largo plazo que beneficiará principalmente a la empresa operadora.
