De Xiloxoxtla a la Luna: cuando la educación pública toca las estrellas

 

Ana Lilia Rivera Rivera *

Hay noticias que no necesitan ser leídas: se sienten. Me ocurrió al enterarme de que las alumnas y alumnos del CBTis 303 iniciaron actividades en su Laboratorio de Inteligencia Artificial con una plática del doctor Gustavo Medina Tanco, coordinador del proyecto Colmena. No pude evitar emocionarme. Pensé en cada joven que, desde un aula en Xiloxoxtla, comienza a mirar el mundo —y el universo— con la certeza de que la ciencia y la tecnología también les pertenecen.

El proyecto Colmena representa el esfuerzo de innovación tecnológica más importante de México en materia espacial: nuestra primera misión para recabar información en la Luna como aportación mexicana a la exploración del espacio. Se trata de una hazaña científica diseñada con la participación de 250 estudiantes, coordinados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Es decir, la educación pública mexicana demostrando, una vez más, que cuando hay talento, disciplina y visión, no existen fronteras imposibles.

Colmena es el resultado de un trabajo multidisciplinario de diez años que logró concretarse pese a la pandemia de Covid-19. En él intervinieron matemáticos, químicos, físicos, especialistas en electrónica y mecatrónica, así como expertos en psicología y derecho. Todas y todos aportaron su conocimiento para diseñar y construir microrobots de apenas 57 gramos y menos de 12 centímetros, elaborados con una aleación capaz de resistir temperaturas extremas.

De las diez cargas programadas para pruebas, Colmena logró ser energizada, establecer comunicación y generar datos, que hoy se reciben en el Centro de Control del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, en Ciudad Universitaria. Con ello, los investigadores consideran cumplido al menos el 75 por ciento de los objetivos de esta primera misión. Y lo más importante: se ha pavimentado el camino para que México continúe su ruta hacia la exploración lunar, con al menos dos misiones más proyectadas para 2027 y 2030.

Cuando pienso en esto, no lo hago como un logro aislado de la ciencia nacional, sino como una señal poderosa para nuestras juventudes. La tecnología ya no es un lujo ni una moda: es una herramienta estratégica para el desarrollo. De acuerdo con organismos internacionales como la UNESCO y la OCDE, los países que invierten en educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) fortalecen su productividad, su soberanía tecnológica y la calidad de vida de su población. La inteligencia artificial, la robótica y la innovación científica son hoy motores de crecimiento económico y movilidad social.

Por eso lo que ocurre en el CBTis 303 de Xiloxoxtla es tan trascendente. No es solo la inauguración de un laboratorio; es la apertura de una puerta. Es sembrar en nuestras y nuestros estudiantes la convicción de que pueden ser protagonistas de los grandes proyectos nacionales.

Me llena de orgullo saber que un tlaxcalteca egresado del Instituto Tecnológico de Apizaco ya forma parte de Colmena. Ese dato es más que anecdótico: es la prueba de que el talento existe en nuestra tierra. Con la vinculación y coordinación de la UNAM, del IPN y de otras universidades del país, vendrán Colmena 2 y Colmena 3. Y yo quiero que Tlaxcala esté ahí. Que nuestras y nuestros jóvenes no solo observen el lanzamiento desde lejos, sino que diseñen, programen y construyan los próximos microrobots que lleven el nombre de México a la Luna.

Como senadora, pero sobre todo como mujer formada en la educación pública, estoy convencida de que el desarrollo tecnológico no debe concentrarse en unas cuantas ciudades. Tiene que democratizarse. Debe llegar a nuestros bachilleratos, a nuestros tecnológicos, a nuestras universidades estatales. Porque cada laboratorio que se abre en una escuela pública es un acto de justicia social.

Hoy, desde Tlaxcala, celebramos que la educación y la ciencia nos conecten con el universo. Y lo hacemos con la certeza de que cuando una alumna o un alumno enciende una computadora para aprender inteligencia artificial, también enciende una chispa de futuro.

La Luna ya no es un sueño lejano. Es una meta posible. Y desde Xiloxoxtla, nuestras juventudes comienzan a trazar la ruta.

Senadora de la República por el estado de Tlaxcala *