Emilio de la Peña ha sido señalado como uno de los diputados más improductivos, con escasa presencia en iniciativas relevantes y un bajo impacto legislativo.
Lo que debería ser una respuesta seria a la problemática ambiental en la zona de Acomulco, en Zacatelco, ha sido convertido en un espectáculo político por parte del diputado Emilio de la Peña, quien ahora intenta capitalizar un tema sensible tras un paso legislativo marcado por la inactividad.
Aunque recientemente se difundió que el legislador solicitó la intervención de la PROPAET, lo cierto es que voces críticas señalan que se trata de una acción tardía y oportunista, más enfocada en aparentar trabajo que en ofrecer soluciones reales.
Y es que, durante su tiempo en el Congreso, Emilio de la Peña ha sido señalado como uno de los diputados más improductivos, con escasa presencia en iniciativas relevantes y un bajo impacto legislativo. Sin embargo, ahora que el calendario electoral comienza a acercarse, su activismo repentino no ha pasado desapercibido y quiere engañar a la gente con actos de simulación donde se dice atento a las necesidades de la ciudadanía, cuando durante su paso por el Congreso ha sido un legislador ausente.
Para muchos, la instalación de mesas de trabajo interinstitucionales y los anuncios de acciones como limpieza, rehabilitación o gestión de permisos no son más que parte de una estrategia para “colgarse” de una problemática real y posicionarse mediáticamente.
“Es el clásico caso del político que no hizo nada en años y ahora quiere aparentar que trabaja”, comentan actores locales, quienes cuestionan la autenticidad de su interés por el tema ambiental.
Además, señalan que las acciones anunciadas —como el acompañamiento técnico o la disposición de maquinaria— corresponden a funciones ordinarias de las dependencias involucradas, no a gestiones extraordinarias del diputado.
En ese sentido, acusan que Emilio de la Peña busca engañar a la ciudadanía, proyectando una imagen de gestor activo cuando, en los hechos, su desempeño ha sido gris y sin resultados tangibles.
La preocupación por el medio ambiente en Acomulco es real, pero también lo es el hartazgo ciudadano frente a figuras que solo aparecen cuando hay reflectores o cuando se acerca un proceso electoral.
Hoy, más que discursos o fotos, lo que exige la población es trabajo constante, resultados medibles y compromiso genuino, algo que —afirman— ha estado ausente en la trayectoria reciente del legislador.
