Con estos hechos se demuestra que las autoridades se niegan a reconocer la situación, pretenden engañar a la población de un sistema de seguridad que no existe
Aunque el gobierno estatal aseguró que las celebraciones de Semana Santa transcurrieron con “saldo blanco” y en completa normalidad, diversos hechos registrados en distintos puntos de Tlaxcala evidencian un escenario marcado por violencia e inseguridad.
Un ataque armaso rompió la calma de la colonia Ignacio Allende, en el municipio de Cuapiaxtla, la noche del pasado 2 de abril. Sujetos desconocidos abrieron fuego contra dos hombres que se encontraban sobre la Avenida Emiliano Zapata, dejando como saldo una víctima fatal y otra luchando por su vida en un hospital.
Otro de los casos más graves ocurrió en El Carmen Tequexquitla, donde un joven de entre 17 y 18 años fue localizado sin vida sobre la carretera México–Veracruz, a la altura de la colonia Vicente Guerrero. El reporte se realizó alrededor de las 06:45 horas al 9-1-1, movilizando a cuerpos de emergencia que confirmaron el deceso. El cuerpo presentaba huellas visibles de violencia, lo que apunta a una agresión directa.
En Huamantla, específicamente en la comunidad de San José Xicohténcatl, se reportó un robo que afectó a una institución educativa, mientras que en San Lucas Cuauhtelulpan se registró un asalto violento dentro de una iglesia, donde sujetos armados amagaron a los presentes y sustrajeron dinero, celulares y objetos religiosos, incluido El Santísimo.
Pese a estos hechos, la administración encabezada por Lorena Cuéllar Cisneros sostuvo que las festividades se desarrollaron sin incidentes mayores, lo que ha generado cuestionamientos y críticas por parte de ciudadanos que consideran que la versión oficial minimiza o invisibiliza lo ocurrido.
El discurso de presunto “saldo blanco” contrasta con la realidad documentada, lo que alimenta la percepción de que se intenta proyectar una imagen de control y seguridad que no corresponde del todo con los hechos registrados durante estos días.
Con estos hechos se demuestra que las autoridades se niegan a reconocer la situación, pretenden engañar a la población de un sistema de seguridad que no existe y por el contrario, la incidencia delictiva aumenta de manera desmedida en varias partes del municipio con actos violentos y robos a la orden del día.
