Aunque la alcaldesa ha presumido la adquisición de unidades y equipo táctico para los uniformados, en los hechos no hay resultados, sino torpezas y yerros que hoy mantienen a Chiautempan hundido en un grave problema social.
La policía municipal de Chiautempan enfrenta un escenario complejo tras la acumulación de una carga de delitos, entre los que destacan denuncias ciudadanas y antecedentes que han encendido alertas sobre su funcionamiento interno.
Registros recientes y testimonios ciudadanos refieren un patrón de inconformidades relacionadas con presuntos abusos de autoridad, irregularidades en operativos y posibles actos de corrupción, todos estos estarían solapados por la alcaldesa Blanca Angulo Meneses.
Estas quejas, aunque dispersas, coinciden en señalar deficiencias en la actuación de algunos elementos y en los mecanismos de supervisión.
Uno de los casos que marcó un punto de inflexión ocurrió en 2024, cuando dos exelementos de la corporación fueron detenidas por su probable relación con la muerte de un hombre que se encontraba bajo resguardo policial. El hecho evidenció posibles fallas en protocolos de custodia, uso de la fuerza y control interno, aspectos fundamentales en la operación de cualquier cuerpo de seguridad.
A este antecedente se suma un incidente más reciente que volvió a exhibir vulnerabilidades en la corporación: un detenido, presuntamente bajo los efectos del alcohol, logró tomar una patrulla oficial, conducirla sin restricción, atropellar a un elemento y terminar impactándose contra una vivienda. Este episodio abrió cuestionamientos sobre los procedimientos de aseguramiento, vigilancia y resguardo de personas detenidas.
En el ámbito administrativo, la corporación depende del gobierno encabezado por Angulo Meneses, mientras que la operatividad recae en la dirección de seguridad pública a cargo de Rubén Ruiz González, pero ninguno de los funcionarios ha asumido su papel y responsabilidad para fortalecer la seguridad en el municipio y por el contrario, pareciera que protegen a sus torpes policías de cualquier abuso que realicen, así como estarían siendo cómplices de bandas delictivas que operan de manera desmedida a complacencia de las autoridades, ya que lo asaltos a comerciantes y transeúntes se dan a la orden del día sin que existan operativos y menos la detención de presuntos responsables.
Por estas actitudes la inseguridad en el municipio sarapero ha sido rebasada poniendo en riesgo a la ciudadanía, pese a que la alcaldesa ha presumido la adquisición de unidades y equipo táctico para los uniformados, en los hechos no hay resultados, sino torpezas y yerros que hoy mantienen a Chiautempan hundido en un grave problema social.
