Los productores exigen un precio más justo para el maíz, que ronde los 7 mil 200 pesos por tonelada.
Un operativo de gran escala encabezado por fuerzas estatales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana sorprendió desde la madrugada de este martes a campesinos que mantenían un bloqueo en la carretera libre hacia Calpulalpan y en el Arco Norte, en el municipio de Nanacamilpa.
De acuerdo con testimonios de los propios productores, la movilización fue planeada horas antes y ejecutada de manera sorpresiva, cuando los manifestantes —que permanecían en el lugar de forma pacífica— esperaban una respuesta a sus demandas, así como la realización de una reunión previamente planteada con autoridades federales.
Sin previo aviso, elementos antimotines avanzaron sobre el punto de concentración acompañados de patrullas y grúas, iniciando el retiro de campesinos y de sus unidades. Tractores y camiones fueron enganchados y removidos, mientras que los inconformes denunciaron empujones, uso de gas lacrimógeno y un trato que calificaron como violento y desproporcionado.
La acción fue señalada como un abuso de autoridad y de poder, además de evidenciar —acusaron— la falta de tolerancia y comprensión hacia quienes se manifestaban. Las críticas se dirigieron al gobierno estatal, encabezado por Lorena Cuéllar, al que usuarios reprocharon recurrir a la fuerza pública para desarticular protestas sociales.
Incluso, diversas opiniones cuestionaron que, así como se despliegan operativos para liberar carreteras o espacios públicos, no se observe la misma contundencia para combatir a grupos delictivos, señalando omisiones en materia de seguridad.
Los campesinos afectados sostuvieron que el actual gobierno ha sido constante en responder con medidas de contención a las manifestaciones, lo que —dijeron— limita el ejercicio del derecho a la libre expresión y a la protesta.
El bloqueo tenía como objetivo presionar a las autoridades para atender la crisis que enfrenta el sector agrícola, particularmente en la comercialización de granos. Los productores exigen un precio más justo para el maíz, que ronde los 7 mil 200 pesos por tonelada, así como mejores condiciones para la venta de cebada, argumentando que los costos de producción han rebasado los ingresos actuales.
La movilización formaba parte de una jornada más amplia de protestas del campo, que había generado afectaciones viales en la región. Sin embargo, la intervención de las fuerzas de seguridad no solo desactivó el bloqueo, sino que profundizó el conflicto, dejando un ambiente de tensión, inconformidad y cuestionamientos sobre la respuesta oficial ante las demandas sociales.
