La entidad ha sido escenario de hechos que han encendido las alertas entre la población como intentos de linchamiento, robos con violencia y asaltos a cuentahabientes.
La decisión del gobierno de Estados Unidos de ubicar a Tlaxcala en el nivel 2 de alerta para viajeros, bajo la categoría de “Aumentar precauciones”, con miras a la Copa Mundial de Futbol 2026, es consecuencia de una deficiente estrategia de seguridad implementada por la administración de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
Aunque la entidad no se encuentra entre los estados con mayores restricciones para los visitantes extranjeros, la clasificación emitida por las autoridades estadounidenses representa una señal de alerta sobre las condiciones de seguridad y evidencia que Tlaxcala ya no es percibido como uno de los territorios más tranquilos del país.
Mientras entidades como Yucatán y Campeche permanecen en el nivel más bajo de riesgo, Tlaxcala aparece en un escalón superior debido a factores relacionados con la delincuencia y la necesidad de extremar medidas preventivas, situación que genera cuestionamientos sobre la efectividad de las políticas impulsadas por el gobierno estatal.
Durante los últimos años, la entidad ha sido escenario de hechos que han encendido las alertas entre la población: intentos de linchamiento, robos con violencia, asaltos a cuentahabientes, extorsiones a comerciantes y empresarios, así como la presencia de grupos delictivos que han sido detectados y combatidos principalmente por fuerzas federales.
A ello se suman los operativos que han derivado en el aseguramiento de narcolaboratorios y la captura de presuntos integrantes de organizaciones criminales dentro del territorio tlaxcalteca, episodios que han puesto en evidencia la creciente presión de la delincuencia organizada y la insuficiencia de las acciones locales para contenerla.
La advertencia emitida por Estados Unidos adquiere especial relevancia ante la proximidad del Mundial de 2026, evento que incrementará el flujo de visitantes internacionales y colocará a diversas entidades del país bajo la lupa. En ese contexto, Tlaxcala enfrenta el reto de revertir una percepción de inseguridad que contrasta con el discurso oficial que ha insistido en presentar al estado como una de las entidades con mejores condiciones de paz.
La alerta del gobierno estadounidense no implica restricciones de viaje, pero sí representa un llamado de atención que exhibe los pendientes en materia de seguridad y coloca nuevamente bajo escrutinio la capacidad de la actual administración para garantizar la tranquilidad y la confianza tanto de los ciudadanos como de los visitantes.
