Se habla de sanciones aplicadas de forma selectiva, permisos y privilegios que no serían parejos para todo el personal.
En el Centro Estatal de Evaluación y Control de Confianza (C3) de Tlaxcala, donde en teoría se revisa la conducta y confiabilidad de los aspirantes a la seguridad pública, trabajadores aseguran que puertas adentro la situación dista mucho del discurso institucional.
De acuerdo con versiones de personal, al interior del organismo se vive un ambiente tenso, con señalamientos hacia la dirección encabezada por Columba Ibeth Sánchez García, a quien acusan de presuntas prácticas de presión laboral, trato diferenciado entre trabajadores y un manejo interno que ha generado inconformidad creciente.
Entre los comentarios que circulan entre empleados, se habla de sanciones aplicadas de forma selectiva, permisos y privilegios que no serían parejos para todo el personal, y un clima en el que —según dicen— “hay reglas para unos y excepciones para otros”.
También han surgido inconformidades sobre decisiones administrativas y movimientos de personal, donde trabajadores con trayectoria habrían sido desplazados, mientras otros perfiles cercanos a la dirección habrían sido favorecidos dentro de la estructura.
A esto se suman versiones sobre aportaciones económicas solicitadas para distintas actividades internas, situación que, de acuerdo con los testimonios, ha generado molestia entre trabajadores que consideran estas prácticas fuera de lugar dentro de una institución pública.
Hasta ahora, estas versiones no han sido respondidas públicamente por la dirección del C3. Sin embargo, entre el personal la frase que más se repite es que el centro “evalúa confianza hacia afuera, pero hacia adentro la confianza está bajo prueba”.
