Trabajadores del gobierno estatal y algunos ayuntamientos la versión es muy distinta.
Mientras la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros asegura engañosamente que en Tlaxcala nadie está obligado a participar en actividades políticas ni a respaldar proyectos rumbo a la sucesión gubernamental, entre trabajadores del gobierno estatal y algunos ayuntamientos la versión es muy distinta.
La mandataria afirmó recientemente que cualquier servidor público que se sienta presionado puede presentar una denuncia e incluso enviar una carta a la Secretaría de Gobierno para que su caso sea atendido. Sin embargo, la propuesta ha generado desconfianza confianza, pues muchos empleados consideran que el verdadero problema no es dónde denunciar, sino el miedo a las consecuencias de hacerlo.
El tema revive las constantes acusaciones de presuntas presiones políticas dentro de la administración estatal, justo cuando comienza a tomar fuerza la carrera por la gubernatura de 2027. En diversas dependencias y municipios han surgido señalamientos sobre invitaciones «voluntarias» para acudir a eventos, marchas o actividades relacionadas con personajes cercanos al grupo político en el poder.
Aunque el discurso oficial insiste en que existe libertad para decidir, trabajadores aseguran que negarse a participar no siempre es una opción sencilla, ya que temen afectar su estabilidad laboral o su relación con los mandos superiores.
Lo que más ruido ha causado es que el gobierno insiste en que «nadie obliga a nadie», pero en los pasillos de las oficinas la historia que se cuenta es otra. Muchos empleados dicen que esas invitaciones llegan con «recomendación incluida», porque todos saben que faltar o negarse puede traer consecuencias, aunque nadie las diga de frente.
Lo que realmente está en juego es la credibilidad del discurso oficial. Porque mientras desde Palacio aseguran que todo es libertad, cada vez son más los trabajadores que afirman que, cuando se trata de apoyar al proyecto político del grupo en el poder, el «es voluntario» termina sonando más a advertencia que a invitación.
