Hijo de Sánchez Anaya expuso que la política solo cobra fuerza cuando se ejerce cerca del pueblo.
El homenaje póstumo al exgobernador Alfonso Sánchez Anaya reunió a representantes de distintas fuerzas políticas y generaciones de servidores públicos en un acto donde el mensaje fue más allá de la despedida: el reconocimiento a un gobierno que, coincidieron, marcó una etapa de transformación para Tlaxcala y dejó instituciones que siguen vigentes.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue el mensaje de su hijo, Alfonso Sánchez García, presidente municipal con licencia de Tlaxcala, quien dejó a un lado el discurso político para recordar al hombre que, dijo, antes que gobernador fue su padre.
«Antes que cualquier cargo, fue mi padre», expresó al inicio de su intervención.
Afirmó que la mayor enseñanza que recibió de Alfonso Sánchez Anaya fue entender que el mayor privilegio de una persona consiste en servir con honestidad y amor a la tierra que lo vio nacer.
Sostuvo que la política solo cobra fuerza cuando se ejerce cerca del pueblo, mirando a las personas a los ojos y escuchando sus necesidades, porque el cariño de la gente no se construye desde un escritorio, sino a través del trabajo cotidiano.
«El verdadero legado no está en el poder. Quien transforma la vida de una persona nunca se va del todo; permanece en la memoria y en el corazón. Ese fue el legado que nos dejó mi padre», expresó.
Añadió que Alfonso Sánchez Anaya pudo concluir su administración caminando por las calles de Tlaxcala con la tranquilidad de quien cumplió con honestidad, convencido de que el servicio público solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.
Durante la ceremonia, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros afirmó que Alfonso Sánchez Anaya fue un mandatario que entendió el poder como una herramienta para servir y no como un fin personal, al señalar que su administración dejó bases que todavía respaldan el desarrollo del estado.
La titular del Ejecutivo destacó que el exgobernador fortaleció la participación ciudadana, impulsó instituciones que permanecen activas y gobernó con la convicción de que las decisiones públicas debían traducirse en una mejor calidad de vida para la población.
«Su nombre quedó unido a una generación que transformó Tlaxcala. Despedimos a un hombre sencillo y humano que hizo del servicio público la razón de su vida y cuyo legado seguirá presente en miles de familias», expresó.
También recordó que durante su administración Tlaxcala alcanzó importantes avances en desarrollo económico y fortaleció programas sociales, además de conducir al estado hacia una nueva etapa de crecimiento sin perder de vista a las comunidades y a su gente.
En el homenaje también participó la senadora y exgobernadora de Zacatecas, Amalia García Medina, quien hizo un recuento de los principales logros del gobierno de Alfonso Sánchez Anaya.
Destacó los avances en salud y educación, rubros en los que Tlaxcala llegó a ocupar los primeros lugares nacionales en aprovechamiento académico de secundaria, además de la creación del Instituto Tecnológico de Tlaxco, el fortalecimiento del Instituto Estatal de la Mujer y la elaboración del primer Catálogo de Arte Sacro del estado.
Asimismo, resaltó que el liderazgo del exgobernador trascendió las fronteras de Tlaxcala mediante su participación en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), donde impulsó acuerdos y fortaleció el diálogo entre las entidades federativas.
El homenaje concluyó entre aplausos y muestras de respeto hacia un personaje cuya trayectoria fue recordada no solo por las obras e instituciones que impulsó, sino por la visión de que el servicio público debe estar siempre al lado de la ciudadanía, un principio que, de acuerdo con su hijo, constituye el legado más importante que dejó Alfonso Sánchez Anaya.
