El silbido del aire entre los árboles de la Unidad Deportiva El Chamizal se mezcló con risas, lámparas parpadeando y el olor a leña encendida.
No fue un día cualquiera en el Curso de Verano de Huactzinco. Fue día de campamento.
Desde temprano, los niños llegaron con lo que pudieron cargar: una casa de campaña bajo el brazo, la cobija favorita, la linterna y la chamarra.
Cuando cayó la noche, se encendió la leña. Y con ella, las historias. Hubo bombones quemaditos, salchichas un poco negras pero sabrosísimas, y linternas que iluminaban caras llenas de emoción.
“Estas actividades recreativas son fundamentales para la niñez de Huactzinco. Queremos que nuestros niños crezcan sanos, conviviendo, aprendiendo valores de compañerismo y trabajo en equipo, y alejados de las pantallas. Seguiremos rescatando nuestros espacios como El Chamizal para que sean espacios de encuentro familiar y de sana diversión», señaló el presidente Lic. Eberth Robles Ocotzi.
Más que un campamento, fue la pausa perfecta para recordar que el verano en Huactzinco se vive afuera, en comunidad y con los tenis llenos de tierra.
Al final, todos a casa, cansados, ahumados y felices.
#HagamosQueSuceda
