En San Andrés El Alto, Zimatlán, Oaxaca, las calles se llenaron de silencio, abrazos y lágrimas para recibir de vuelta a cinco jóvenes que habían salido de su comunidad con la esperanza de regresar después de cumplir con su trabajo.
Donaldo, Margarito, Martín, Ramón y Raymundo, de entre 18 y 25 años, eran jóvenes trabajadores, amigos, hijos y parte de una comunidad que hoy enfrenta una dolorosa despedida.
Los cinco se encontraban en San Miguel Cajonos, en la Sierra Juárez, donde permanecían hospedados mientras trabajaban. Estaban próximos a regresar a casa cuando fueron encontrados sin vida dentro de la cabaña donde se alojaban.
De acuerdo con la Fiscalía de Oaxaca, los cinco jóvenes murieron por “asfixia por inhalación de dióxido de carbono”.
Lo que comenzó como una jornada más de trabajo terminó convirtiéndose en una tragedia que hoy enluta a cinco familias y a toda una comunidad.
Se fueron a trabajar con la esperanza de volver a casa. Hoy regresaron para recibir el último adiós.
