Quiere verificar que no haya mapaches políticos.
La opacidad y la soberbia se han instalado en el segundo despacho más importante de Tlaxcala. El Secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, quien debería ser el puente entre el poder y la ciudadanía, ha optado por cerrar la puerta, bloquear y guardar silencio.
Un ciudadano tlaxcalteca cometió el «error» de ejercer su derecho de pedir información para poder visitar Casa de Gobierno, un espacio que es público y que se mantiene con recursos de todos.
La intención del ciudadano era visitar el inmueble y asimismo verificar que el asunto del presunto mapacheo electoral no existe al interior del mismo.
La respuesta del encargado de la política interna fue el desprecio absoluto. No hubo respuesta, no hubo orientación, no hubo atención. Solo ignorar, bloquear y callar.
«Como ciudadano, creo que no es nada correcto porque sube comunicados y los debemos conocer», denunció el afectado, evidenciando una práctica que ya se ha vuelto común en la SEGOB.
Ramírez Hernández es muy activo para subir boletines, comunicados oficiales y propaganda en redes sociales. Ahí sí responde, ahí sí está presente. Pero cuando un ciudadano de a pie le pide una explicación o solicita acceso a información, desaparece.
El caso revela el verdadero rostro de la actual administración estatal: una secretaría que funciona como agencia de comunicación del poder, no como instancia de atención ciudadana. Ramírez Hernández no atiende dudas, atiende líneas. No resuelve problemas, los bloquea. Y es que el bloqueo digital es también un bloqueo institucional. Si un ciudadano es bloqueado por pedir visitar Casa de Gobierno, qué pueden esperar quienes buscan justicia, seguridad o diálogo.
En Tlaxcala, la SEGOB al mando de un morenista y que debe su carrera política y el salario que ostenta a los tlaxcaltecas, se ha convertido en una oficina de puertas cerradas. El mensaje que manda Luis Antonio Ramírez Hernández es que el ciudadano no importa, solo importa lo que le indiquen que debe decir.
Un secretario que le teme a las preguntas de su propia gente es un secretario que no debería estar en el cargo.
